La placa de los egos

1 min read

Los políticos, esa casta absolutista que domina todos los día a nuestra sociedad, que se disfrazan de nuestros héroes, que día a día eligen al amigo en detrimento del mejor (porque para mi corazón mi amigo es mejor porque le tengo confianza) cuando lo que esta en juego es la sociedad, no su familia.

Ayer 6 de Julio, El Intendente que vota en otra ciudad, algo extraño en épocas de digitalización, puso su marca con una placa, para que su ego no se pierda; extraña y maldita costumbre de considerarse dueños absolutos de la historia desplazando a quienes le dan su confianza; entendiendo incorrectamente su legado que es ser representantes no los nuevos feudales. Es algo que la sociedad detesta, solo los aplaudidores falsos que van atrás de los billetes, poder y aspiraciones para seguir viviendo del estado lejos de la verdaderas necesidades; obviamente leyendo el diario que sus asesores le preparan día a día para conformar a su tropa; muy lejos de las verdaderas necesidades.

Los Concejales, también se unieron a este evento (o circo). Pobre nuestro fundador, debe estar retorciéndose en la tumba ante tanto desprecio por los habitantes; pero así fue el día; la historia de los egos empezó con El intendente Martín Llaryora descubrimiento una placa en el monumento de los Fundadores, en barrio Yapeyú, en conmemoración del 447° aniversario del nacimiento de la ciudad.

La placa descubierta evoca en este hito histórico “el espíritu visionario de Don Jerónimo Luis de Cabrera y de quienes con su esfuerzo construyen a diario una sociedad mejor que nos acerca a la Córdoba que soñamos”; autoproclamándose su esfuerzo y dejando de lado a la gente, egoísmo político.

Acompañaron a Llaryora, el Viceintendente Daniel Passerini, quien descubrió una placa alusiva en nombre del Concejo Deliberante, y los Secretarios del Gabinete Municipal.

Asimismo, se dispuso la colocación de ofrendas florales en la plazoleta del Fundador, ubicada detrás de la Catedral de Córdoba.

Previous Story

Se entregaron certificados de la Escuela de Programación

Next Story

Martín Llaryora: Juntos tenemos futuro